La metanfetamina es una de las drogas más adictivas que existen. De hecho, su efecto adictivo es tan poderoso que se forma un hábito casi instantáneamente.

Lo que muy pocos saben, es que cada vez que se consume metanfetamina se pueden dañar los receptores claves en el cerebro. Esto provoca que los consumidores sean incapaces de sentir placer, a menos que utilicen metanfetamina.

¿Qué es la metanfetamina?

A diferencia de la anfetamina, la metanfetamina tiene la capacidad de inundar el sistema nervioso y penetrar el cerebro en un grado mucho mayor.

Además, la explosión eufórica que produce la metanfetamina permanece en el organismo del adicto por un tiempo más prolongado. Esta droga obliga al cerebro a incrementar la producción de dopamina.

Al ser una droga tan poderosa, la metanfetamina crea un hábito instantáneamente, lo cual abre la puerta para un consumo a largo plazo.

Con el tiempo, esta droga destruye los receptores de dopamina en el cerebro. Como resultado, el adicto se vuelve incapaz de experimentar placer a través de cualquier otro medio que no sea la metanfetamina.

Además, todos los círculos sociales, sus obligaciones académicas o profesionales, incluso su relación familiar, se vuelven menos importantes.

Y si bien es cierto que el tratamiento y la rehabilitación pueden mejorar la calidad de vida, existe un riesgo de daño cognitivo permanente si no se controla su uso.

¿Cuáles son los síntomas de la adicción a la metanfetamina?

Lo más grave de ser un adicto a la metanfetamina es que sus síntomas van más allá de lo psicológico. En otras palabras, la adicción a la metanfetamina provoca muchos efectos físicos negativos en quien la consume.

  • Por un lado es normal que se experimente pérdida de peso ya que esta droga inhibe los receptores de hambre en el cerebro.
  • Además, la metanfetamina también priva del sueño a los consumidores. Esto se debe a que la estimulación constante reduce su necesidad de dormir.
  • El adicto experimenta deshidratación y una temperatura corporal elevada.
  • Igualmente es común que presente abscesos cutáneos provocados por inyectarse metanfetamina en la piel, en lugar de una vena.
  • No solo eso, también existe un riesgo alto de que padezcan osteoporosis, por lo que sus dientes y huesos se pueden romper con facilidad.

Además y como consecuencia de que la metanfetamina altera de forma radical la química del cerebro, esto también se traduce en una serie de cambios en el comportamiento.

Es decir, a menudo las personas que son adictas a la metanfetamina experimentan paranoia severa, alucinaciones, aislamiento social, así como un comportamiento altamente agresivo y cambios de humor repentinos.

¿Cómo se trata la adicción a la metanfetamina?

Un tratamiento efectivo para la adicción a la metanfetamina requiere un programa integral de desintoxicación. Dicho tratamiento debe consistir en eliminar la presencia física de la metanfetamina del cuerpo del adicto.

Al mismo tiempo debe proporcionarles una aclimatación para que su organismo comience a funcionar sin el uso de la metanfetamina. Adicionalmente el tratamiento debe abordar el daño psicológico.

Esto debe hacerse tanto en términos de rehabilitación, como en la manera de mostrar a los pacientes cómo es posible que funcionen y experimente una vida cotidiana sin tener que usar esta droga.

Sin embargo, es importante dejar en claro que el proceso real de desintoxicación depende del nivel de adicción de cada persona.  Es decir, puede ser que la persona ingrese a un programa ambulatorio donde reciba medicamentos en un centro de rehabilitación si es que su adicción no es tan severa.

Por el contrario, si su adicción a la metanfetamina es muy grave, entonces será necesaria la admisión a un programa de tratamiento en un centro de rehabilitación.

Lo anterior usualmente se hace cuando existe un riesgo significativo de que la persona vuelva a recaer como consecuencia de la desintoxicación.

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